
Cuando emprendemos cualquier negocio – indiferentemente del área en que se desempeñe- todos creemos que somos parte de una industria sana, transparente y ética, pero ¿Es esto real en la práctica? Para entenderlo es necesario ahondar en el significado de esta palabra tan sonada y «practicada»: La Ética. Este término proviene de la derivación griega ethos, que significa CARÁCTER. Aristóteles decía que la ética tiene el propósito de establecer una finalidad suprema, donde se genere un bien colectivo e individual: la felicidad.
La ética básicamente depende de cada persona, de sus principios y educación; para lo que a uno le puede parecer antiético, para otros no. Todas las acciones de un ser definirán sus valores, comportamientos, normas, etc. A nivel profesional, este término se relaciona con los códigos deontológicos que regulan nuestra profesión; en otras palabras, son los fundamentos, reglas y principios de cumplimiento obligatorio que garantizarán nuestro puesto en la industria y, la aceptación de la misma para convivir de manera armónica.
¿Cuándo irrumpimos estos códigos de ética?
No todo es color de rosa y más por el hecho de que errar es de humanos. A continuación por medio de 11 ejemplos puntuales, mostraremos cuándo dejamos de lado la práctica de la ética en nuestro entorno laboral, específicamente en la industria de la Seguridad Electrónica.
- Un vendedor de cierta compañía engaña a su cliente destacando cualidades de sus productos que, en realidad, no son el fuerte del mismo.
- El Gerente de esa misma empresa lo premia como mejor vendedor, a pesar de saber que está engañando a sus clientes.
- Un ingeniero copia y pega la oferta técnica de otros y lo manda a sus clientes para que, ante ellos, demuestre su profesionalismo y seriedad.
- El Gerente de una empresa tiene como empleados a técnicos no tan capacitados en el tema, así ahorra presupuesto, pero brinda un trabajo deficiente.
- El vendedor incrementa los precios de su propuesta y tiene un «colchón para negociar», empleando una práctica engañosa de cierre de venta. El comprador lo sabe, se acostumbra a ello y por eso pide enormes descuentos.
- El instalador perezoso que olvida de alambrar una salida y convence con términos técnicos (tal vez no entendidos por el cliente) el cambiar la ubicación del dispositivo. Con esta acción pone en riesgo la seguridad del usuario final, pero logra tapar su error ¿Te parece bien?
- Instaladores que ubican en mala posición cámaras o equipos, no velan por la satisfacción de su cliente y dejan su lugar de trabajo sucio y deteriorado.
- Cuando la persona encargada de las importaciones opta por comprar productos de marcas poco reconocidas y de baja calidad, en vez de distribuir a sus clientes servicios de calidad con trayectoria y confiabilidad.
- Publicidades engañosas donde se resalta que ciertos productos tienen tecnología inteligente de primera, pero vienen con fallas y características limitadas.
- El área de servicio técnico que da por perdido un equipo, para que el cliente deba comprar uno nuevo o, a su vez, la fábrica asuma la garantía; sin embargo, sabe que cambiando una pequeña parte el equipo funcionará a la perfección.
- El ingeniero o técnico que no invierte en seguir capacitándose constantemente, aludiendo a sus años de experiencia en el área, pero realiza un examen básico y lo reprueba.

























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